En 2008, en Beniel, se remodeló la plaza de Ramón y Cajal, donde se ubica el Ayuntamiento y la iglesia de San Bartolomé.
El concepto original era que esas dos esculturas, de un niño y una niña, simularan que estaban jugando. El niño llevaba en sus manos una pistola de agua de la que manaba un chorro que pretendía mojar a la niña, situada en el otro extremo de la fuente.
La idea era graciosa y plasmaba esos juegos infantiles, tan puestos en práctica en la zona de levante en verano, donde con globos llenos de agua, con mangueras o con objetos diseñados expresamente, los niños juegan a mojarse unos a otros con la certeza de que, en poco rato, sus ropas volverán a estar secas.
La fuente nació con algunos defectos desde el principio y en menos de un año tuvo que ser reparada ya que perdía agua y los surtidores no funcionaban bien.
Con el tiempo la fuente sufrió algunos actos vandálicos e, incluso, fueron sustraídas algunas piezas, por lo que fue desmontada y las esculturas pasaron a un almacén municipal, donde han permanecido hasta el día 7 de agosto de 2026, cuando han sido recuperadas e instaladas sobre un pedestal en la renovada plaza de la Hispanidad, pero desprendidas de la idea de fuente y expuestas como obras escultóricas.
La cuestión es que, con esta nueva instalación, la composición se ha descontextualizado completamente ya que, si antes el niño, que ahora es Tomás, estaba intentando alcanzar a la niña, que ahora es Martita, con el agua, y reflejaba un juego infantil, ahora la imagen es la de un niño, un hombre, empuñando un arma que apunta a la niña, una mujer, que huye despavorida.
Para más confusión, ni siquiera se ha conservado un título que reflejara su función original, como puede ser Niños jugando con el agua, sino que ahora se ha titulado Martita y Tomás, lo que lleva a que la persona que, ajena a los precedentes, transite por la plaza y vea esa escultura no entenderá por qué, en este siglo XXI en el que tanto abominamos las guerras y deseamos la paz y en el que hemos alcanzado a comprender que no se debe educar en el sexismo, que los niños no juegan con pistolas y las niñas no son amas de casa en potencia, que andamos a vueltas contra la violencia sobre la mujer, una lacra de la que no conseguimos desprendernos y que cada año deja víctimas en nuestro país, una composición escultórica refleja la amenaza de una figura masculina, con un arma en las manos, amenazando a una figura femenina.
La descontextualización de la escultura es cada vez más frecuente entre las corporaciones que pretenden exhibir la obra de artistas locales como producto escultórico, sin tener en cuenta que la verdadera dimensión de la escultura pública incluye su composición, su localización y su inserción en el ámbito para el que ha sido pensada.
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Mientras tanto, podremos contemplar esas formas sorprendiéndonos y no entendiendo por qué y para qué fueron expuestas de determinada manera, aunque, eso sí, sabiendo en todo momento quién era el responsable político del momento.
FUENTES:
"Una fuente que 'pierde' agua en el centro de Beniel", La Verdad, 13/06/2009.
"Se inician los trabajos para el arreglo de la fuente en Beniel", La Verdad, 24/06/2009, p. 28.
"'Martita y Tomás' regresan a Beniel: las esculturas de José Hernández se integran en la renovada plaza de la Hispanidad", Murcia Plaza, 07/08/2026.
La escultura de Hernández Navarro [Página web].



