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8.3.15

LA MIRADA CÓMPLICE

Benvenuto Cellini. Perseo. Florencia
La escultura, como la pintura, es un arte en la que la obra está; está y es estática en su concepto. Aunque el espectador no esté delante, la obra permanece, y sus formas se mantienen inalterables a la espera de que un nuevo espectador se acerque a mirarlas. 
Se trata, por tanto, de una relación en la que el espectador es contemplativo, asimilador de la obra global y emisor de juicio o valoración (me gusta, no me gusta, me conmueve, etc). 














Sin embargo hay obras con las que el espectador debe tomar un papel activo, aportar su memoria visual o su experiencia y completarlas, haciendo que, en el momento de dicha contemplación su significado sea total y, en el instante en el que el espectador se retira, se limite a ser un conjunto de formas ilógicas que solamente volverán a tener todo su significado cuando otra mirada se acerque a observarlas.

En el terreno de la escultura pública, los últimos años han sido prolíficos en obras de este tipo; son esas esculturas con las que surge, primero, la sorpresa, luego la identificación y, por último, la aplicación de la experiencia. Con ese proceso (sorpresa-identificación-aplicación de la experiencia) la escultura pasa, de ser algo estático, a establecer una relación con el espectador, a implicarlo, a hacerlo cómplice de su significado e imprescindible para su totalidad.


Gyula Pauer y Can Togay.
Zapatos en el paseo del Danubio. Budapest
Por ejemplo, la titulada Zapatos en el paseo del Danubio, nos lleva, primero, a la sorpresa: muchos pares de zapatos; después a identificar lo que es: es una escultura; y, en el último instante, a poner en juego la experiencia: si hay zapatos, hubo personas. 
En ese último peldaño del proceso es cuando vemos lo que no está. 
Así, en el caso de Zapatos…, que es un homenaje a las víctimas lanzadas al Danubio bajo la dominación nazi, podemos imaginar a esas personas, con la angustia del momento en el que fueron arrojadas al agua.














John Buckley. Untitled 1986. Headington. Oxford
Otra escultura peculiar es la popularmente conocida como El Tiburón de Headington. 
En esta obra, además de la sorpresa y la identificación, generamos dos tipos de experiencia: por un lado la de suponer la parte del tiburón que no vemos y, por otro, la de dar por sentado un movimiento brusco que ha llevado al animal a clavarse en el tejado de la vivienda. 
Luego, aquí, imaginamos forma, y también movimiento.

















Hippo sculpture. Zoo de Taipei.
La obra Hippo sculpture nos lleva a la imagen vista muchas veces en documentales y reportajes gráficos. Evidentemente, siempre está el resto del animal bajo el agua, pero aquí esa parte que completa a los hipopótamos no existe, y la suponemos. 
La escultura no es más que unos fragmentos de bronce colocados sobre la superficie del pavimento, pero dispara nuestra imaginación al instante, haciendo que veamos agua donde hay hormigón y animales completos donde solo existe una parte.



Petrus Spronk. Architectural Fragment.Melbourne
Igual sucede con Architectural Fragment. El pico de un friso sostenido por una columna emergiendo del suelo nos sugiere que el resto del edificio está por debajo del nivel que pisamos. No existe tal edificio, pero creemos que está.








Isaac Cordal. Follow the leaders. Berlín.
Y lo mismo con la obra Follow the leaders, que nos hace suponer a los personajes sentados y hablando, metidos en el agua, cuando lo único real es la parte superior de los personajes.












Neil Dawson. Horizons, 1994. The Farm, Kaipara. 
También podemos ver superficies donde no las hay. La obra Horizons, 1994 está delimitada por unas líneas que nos invitan a ver un tejido que ¡coincidencia! tiene el mismo tono exacto del color del cielo que tiene detrás. Es, además, una escultura bidimensional que se transforma, por el efecto óptico, en tridimensional.







Bruno Catalano. Voyageur. Marsella.
En otros casos, es la memoria visual la que entra en escena y la que, como ya explicaron las teorías surgidas a principios del siglo XX, nos conduce a "cerrar" la línea, a completar la figura que, insinuada, no está totalmente definida. Por ejemplo, la figura del Voyageur, aun careciendo de superficie en determinadas partes, hace que la veamos en su totalidad.


Son solo algunos ejemplos de esculturas que nos resultan curiosas o divertidas y nos gustan porque, al fin y al cabo, al ponernos a trabajar y completarlas, nos hacen ser cómplices de su significado y participar, por un instante, en su realización.


FUENTES:
"Los zapatos en el paseo del Danubio", en Nazi Holocaust Films (Blog) [En línea] <http://peliculasdelholocaustojudio.blogspot.com.es/2012/06/los-zapatos-en-el-paseo-del-danubio.html>
"Headington Shark", en John Buckley Sculptor [En línea] <http://www.johnbuckleysculptor.co.uk/Headington%20Shark.html>
"Architectural Fragment", en City of Melbourne. Outdoor Artworks, octubre 2009, p. 4. 

DE LAS IMÁGENES:
"Medusa de medusas", en mireiarteymusica (Blog) [En línea] <https://mireiarteymusica.wordpress.com/tag/perseo/>
"Las 36 esculturas más curiosas y creativas que podrás ver por el mundo", en Numaniáticos. Web sobre curiosidades [En línea] <http://www.numaniaticos.com/esculturas-mas-curiosas-y-creativas/>
Neil Dawson [En línea] <http://www.neildawson.co.nz/index.php?mact=Album,cntnt01,default,0&cntnt01albumid=67&cntnt01returnid=124>
Bruno Catalano [En línea] <http://brunocatalano.com/sculpture-bronze/sculpture-en-bronze-bruno-catalano.php?ref=2&galerie=1&ss=50>
Isaac Cordal [En línea] <http://cementeclipses.com/Works/follow-the-leaders/>



16.2.15

...Y SE MANTUVO EN SUS TRECE

Recibimos hoy la noticia del fallecimiento del escultor Sergio Blanco. 
Conocido más por su faceta musical (formó, junto a su esposa, el dúo Sergio y Estíbaliz, un imprescindible en el panorama lírico de los años setenta y ochenta), pocos saben que en los últimos años había estado dedicado a la escultura. Hizo muchas obras de pequeño formato, pero también le llegaron encargos de esculturas que hoy podemos contemplar al aire libre.
Una de ellas, la del Papa Luna, llamó nuestra atención y, en octubre de 2012 le dedicábamos una entrada, para cuya redacción el escultor nos atendió con mucha amabilidad y nos aportó datos e imágenes.
Sirva hoy su relectura para rendirle, desde aquí, nuestro pequeño homenaje.

Sergio Blanco, in memoriam.

En noviembre de 2007, Peñíscola rindió tributo a uno de sus personajes más conocidos, el Papa Luna, que pontificó bajo el nombre de Benedicto XIII y convirtió la localidad en sede de un sector del cisma de occidente durante más de treinta años.



La efigie en bronce, de dos metros de altura y 700 kilos de peso, fue realizada por el artista Sergio Blanco que, a buen seguro, muchos de los que lean esta entrada conocen por otra actividad artística que nada tiene que ver con las artes plásticas. 
Financiada por la Diputación de Castellón, fue fundida en Antequera, y en su realización colaboraron los escultores José Manuel Patricio Toro y Francisco Javier Galán.
Está situada en la zona rocosa de la entrada, justo al lado de la iglesia.
Se trata de una figura sedente, de aspecto anciano, que porta capa, tiara e ínfulas.

Según el propio autor:  
He pretendido representar la actitud de un hombre profundamente preocupado 
y no era para menos, a tenor de lo que la historia nos cuenta del personaje:


El Papa Luna, obra de Sergio Blanco. Peñíscola. 2007. Foto: Gaspar Muñoz Cosme

PEDRO MARTÍNEZ DE LUNA nace en 1328 en Illueca, una pequeña población zaragozana, en el seno de una familia de la nobleza aragonesa.


Estudió Derecho Canónico en Montpellier, disciplina en la que alcanzó el grado de doctor, y fue canónigo de Cuenca, arcediano de Zaragoza y preboste de  Valencia. 
En 1375 el papa Gregorio XI le nombra cardenal diácono y con él viajó desde Avignon a Roma.


Tres años más tarde muere el Papa y el cónclave se reúne para designar un sucesor. Sin embargo la composición del entonces colegio cardenalicio (16 miembros divididos en tres facciones: partido limosín, partido francés y partido italiano) y la reciente vuelta de la silla papal a suelo romano, proporcionaron una elección difícil. El pueblo romano temía que si se designaba un papa francés, la Sede Pontificia volviera a Francia, preocupación a la que se sumó el hecho de que faltaran seis cardenales, que se habían quedado en Avignon, más otro que ejercía la representación en el congreso que se estaba celebrando en Sarzana. 



http://www.amicsdelpapaluna.org/images/stories/varios/sergioblanco02.jpg
Boceto en arcilla
Por fin, en abril, fue elegido Urbano VI con el beneplácito del pueblo, aunque sus modos dictatoriales comenzaron pronto a levantar recelo entre algunos cardenales, sobre todo del partido francés. Incluso llegó a amenazar con nombrar a más italianos con el fin de que su facción tuviese mayoría en la curia cardenalicia. 
Todo esto provocó que en agosto de ese mismo año, trece cardenales se reúnen en Anagni y redactan una declaración haciendo constar la nulidad de derecho de la elección de Urbano VI, alegando que había sido hecha bajo amenazas. Pedro de Luna será uno de los mediadores en el conflicto, aunque terminará uniéndose a los franceses, los cuales deciden entonces nombrar un nuevo papa en oposición a Urbano VI: el cardenal Roberto de Ginebra que pontificará con el nombre de Clemente VII. Luna consigue atraer las simpatías, hacia este nuevo papa, de importantes reinos cristianos; entre ellos, Castilla, Aragón y Navarra.

Cuando, en 1378, Clemente VII muere, le sucede Luna bajo el nombre de Benedicto XIII, convirtiéndose así en el segundo antipapa del gran cisma de occidente, con la promesa de abdicar en caso de que el cisma llegase a una solución; sin embargo, una vez que la tiara estaba instalada en su cabeza produjo en ella el efecto del olvido de tales promesas, haciendo incluso más profundo el cisma.

En 1409, la mayoría de cardenales de ambos bandos celebraron un consejo en Pisa, donde Benedicto XIII fue condenado por hereje. Él, no obstante, se mantuvo firme en su convicción de que era el auténtico vicario de Cristo. Incluso después de que el Concilio de Constanza (1414) resolviera el cisma con la elección de Martín V como nuevo papa, insistía en que su elección se había producido antes de la escisión. 
Se retiró a la fortaleza de Peñíscola con su modesta corte, donde falleció en 1423 sin haber renunciado jamás a su lucha.

El empecinamiento de Luna ha dado lugar a la expresión mantenerse en sus trece, haciendo referencia al ordinal de su nombre pontificio.



Sergio Blanco Rivas. (1948-2015) Escultor bilbaíno.
Su carrera comienza como un hobby. Antes de 1985 había creado algunas figuras de estilo impresionista. 
Más tarde continúa modelando en cera pequeñas estatuillas de soldados en el mejor taller de esta especialidad en España. Posteriormente esas estatuillas se convirtieron en bronces.
Su trabajo es minucioso, y sus pequeñas obras se han convertido en piezas de coleccionismo, muchas de las cuales están agotadas.
En su obra destacan las figuras de personajes históricos y, entre ellas, aquellas que van a caballo.
El formato en el que más ha trabajado está alrededor de los 50 cm. de alto.
A partir de 1998 comienza a darse a conocer en exposiciones individuales.


Otras esculturas públicas salidas de su mano, son:

- Escultura monumental del Duque de Ahumada, para la plaza del duque de Valdemoro, en Madrid, de la que existe un duplicado en la Academia de Oficiales de Guardia Civil de Aranjuez. (2003)
- Estatua ecuestre de Juan II de Castilla, en Ciudad Real. (2007)


Fuentes:
Página web del escultor Sergio Blanco Rivas

Juan B. Simó Castillo: "Entrevista a Sergio Blanco", en Asociación Amics del Papa Luna. [En línea] <http://www.amicsdelpapaluna.org/index.php?option=com_content&view=article&id=58:entrevista-a-sergio-blanco&catid=41:articulos&Itemid=65>


Noemí Oms: "Fabra honra al Papa Luna en Peñíscola con una escultura de Sergio (de Estíbaliz)", en Diario Levante. El mercantil valenciano, de 24 de noviembre de 2007 [En línea] 

<http://www.levante-emv.com/comarcas/3731/fabra-honra-papa-luna-peniscola-escultura-sergio-estibaliz/374254.html> 

"Personaje Papa Luna. Benedicto XIII", en arteHistoria. Junta de Castilla y León [En línea] <http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/personajes/5237.htm>


"El Papa Luna", en Paseando por la Historia [En línea] <http://paseandohistoria.blogspot.com/2009/03/el-papa-luna.html>


Agradecimientos:

A Sergio Blanco, por facilitarme información.
A Gaspar Muñoz Cosme, por ceder la fotografía.

24.12.14

PRIMER CONCURSO INTERNACIONAL MUSEO A CIELO ABIERTO DE BOGOTÁ

La Secretaría de Cultura Recreación y Deporte (SCRD ), la Transportadora de Gas Internacional S.A. ESP y el Grupo de Energía de Bogotá TGI S.A. ESP, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), y la Fundación Escuela Taller de Bogotá se unieron para abrir el Primer Concurso Internacional Museo a Cielo Abierto Ciudad de Bogotá, el cual busca premiar con cien millones de pesos ($100.000.000) una propuesta de obra de arte que será ubicada en la calle 19 con carrera 3a, sector de Las Aguas. 
La iniciativa busca reconocer el arte público en la capital y alentar a la empresa privada para que apoye  los trabajos de creación acordes a la importancia que han logrado nuestros artistas en la escena internacional, así como promover el patrimonio cultural de la ciudad con obras de carácter permanente y aportar a la revitalización del Centro Tradicional de la ciudad.

Así mismo, se pretende que la obra ganadora sea un nuevo hito o símbolo en Bogotá, que active relaciones entre los ciudadanos y el entorno urbano y natural.
El premio está dirigido a artistas o colectivos, nacionales y/o extranjeros y consta de cien millones de pesos ($100.000.000). La propuesta ganadora contará con una bolsa de recursos de hasta doscientos millones de pesos ($200.000.000) para la producción de la obra en el año 2015, que estará coordinada por el artista ganador y  desarrollada por un equipo residente en Bogotá. Se espera que la obra quede instalada antes del mes de octubre de 2015
Las propuestas se recibirán del 23 al 27 de febrero de 2015 en las instalaciones de la SCRD (Carrera 8 Nº 9-83). 
Adicionalmente, se efectuarán jornadas informativas de las condiciones del concurso el 15, 20 y 29 de enero de 2015 en la Secretaría y vía streaming. El 22 de enero y 5 de febrero serán vía streaming en inglés. 

19.12.14

TIEMPO DE ADVIENTO

El siglo XX trajo consigo una nueva focalización de los temas en la escultura pública. Si, anteriormente, los monumentos eran hitos donde poner de relieve las hazañas o proezas de determinadas personalidades, los hechos heroicos que pervivieron en la historia o la dignidad de personajes destacados por uno u otro motivo, al traspasar la mitad del siglo pasado comienza a erigirse una serie de monumentos, de esculturas urbanas, donde el tema de homenaje desciende a lo popular, a los temas identitarios de cada localidad e, incluso, a oficios y profesiones que vislumbrando el siglo XXI corrían riesgo de desaparecer.

Esparteros, encajeras, pescateros, alfareros, lecheras, agricultores, fueron ocupando con su inmovilidad sitios de la ciudad y rincones de la memoria, y dejándonos patente su existencia imprescindible en la vida cotidiana de un tiempo no tan lejano.


Entre esos oficios hay uno que permanece y reaparece, cada año, cuando el primer aire del norte se decide a hacer bajar las temperaturas hasta el punto de hacernos sacar la bufanda y los guantes del armario. 

Un día cualquiera de octubre, o de noviembre si estamos más al sur, aparecen las castañeras apostadas en los rincones más transitados de la ciudad, como auspiciadoras del invierno, invitándonos a comprar una pequeña calefacción portátil que, además, nos permite degustar uno de los frutos más exquisitos del otoño.

Bien es verdad que, algún año, el oficio no se ha dejado ver hasta bien entrada la estación, pero de lo que no hay duda es de que, en el periodo previo a la Navidad, en Adviento, las castañeras se colocan entre tenderetes de artesanías, junto a la fachada minimalista de un banco o frente a los grandes almacenes más concurridos en esas fechas y nos proporcionan un cucurucho que antaño, además, contenía noticias y carteleras, lleno de castañas recién asadas, y cuyo sabor no sabemos disociar de esa época del año.


Ya en los años sesenta hubo un artista gráfico que dignificó el oficio haciéndolo protagonista de un cuento troquelado que formó parte de la infancia de muchos españoles. Ferrándiz, el dibujante de caritas dulces, nos hizo valorar los sinsabores de ese oficio en Mariúca la castañera.



A finales de siglo, en 1999, la ONCE regaló a la ciudad de Palencia una escultura que fue colocada en la transitada Calle Mayor palentina.
Se trata de una obra pequeña, que muestra a la castañera ante el brasero, con vestidura hasta los pies, toquilla de lana y pañoleta en la cabeza.





De volúmenes rotundos, desecha el realismo detallista de las formas, centrando el foco de atracción en la actitud. En su reducido espacio, la figura permanece atenta a la rasera que sostiene en una de sus manos o, puede ser, mantiene la mirada perdida mientras piensa en cómo afrontar el día siguiente.

Lo más sorprendente nos atrapa cuando leemos la placa que aparece en el pedestal:
“LA CASTAÑERA” Autor DANIEL CALVO PÉREZ (CIEGO).

Es la obra de un artista que ha configurado los volúmenes basándose en el tacto, que ha modelado cada pliegue, cada detalle, prefigurándolo bajo las huellas de sus dedos y que, como resultado, nos ha regalado la vista con la figura de un oficio que forma parte de nuestra memoria emotiva.




Una reproducción de la escultura forma parte del denominado Museo Tiflológico, concebido por la ONCE, e inaugurado en 1992, para que los visitantes puedan tocar el arte, sin cortapisas, y apreciar con sus manos las pinceladas, las texturas y las formas de las obras expuestas; obras que forman el patrimonio cultural de la organización y que, en su mayoría, han salido de las manos de personas que,  frenadas por su condición física, demuestran que su voluntad no tiene límites.

FUENTES:
"La castañera", en Museo Tiflológico. ONCE [En línea] <museo.once.es/home.cfm?id=42&nivel=1&detallep=101>
Imagen de Mariúca la castañera en Pinterest [En línea] <www.pinterest.com/pin/389561436491008889>

17.11.14

EL PARAÍSO PERDIDO

En la escultura pública, dentro del ámbito figurativo, es decir, de las formas que representan la realidad por contraposición a la abstracción, estamos acostumbrados a ver monumentos donde se homenajea a personajes que han destacado por uno u otro motivo, se erigen esculturas representando costumbres, tradiciones, oficios o valores universales, y los artistas contribuyen con las formas armoniosas de sus obras a hacernos más grato el paseo invitándonos, incluso, a pararnos a mirarlas y admirarlas. 
El monumento público, por tanto, suele llevar aparejada una carga de ejemplaridad, de ilustración, para todo aquel que lo contempla.

Sin embargo, a veces encontramos monumentos en los que no es tanto lo ejemplar lo que destaca en el significado de la obra, sino la obra en sí misma.

En el madrileño parque de El Retiro, en la intersección de los paseos del duque de Fernán Núñez y de la República de Cuba, se encuentra un monumento peculiar, el cual, por tantas veces que se ha comentado su particularidad, empieza a ser bien conocido por todos.

Se trata de un alto monumento, cuyo motivo está inspirado en el poema del londinense John Milton, El Paraíso Perdido; una epopeya que gira sobre el tema bíblico de la expulsión del Paraíso de Adán y Eva tras comer la manzana, símbolo de todos los males y penurias que arrastra el hombre desde el principio de su existencia. 
Tras ese episodio, Milton narra la historia de Satanás, el más bello de los ángeles, que antes de la creación del mundo encabezó una rebelión de ángeles contra Dios, lo que les supuso la expulsión del Cielo y la permanencia en el temido Caos.

El Monumento al Ángel Caído representa a ese Satanás, que antes de su caída era nombrado como Lucifer ("portador de luz"), en el momento de su descenso al Caos, dominado por un mal que, al igual que en el Paraíso, toma la forma de una serpiente.


"Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado"(J. Milton. El Paraíso Perdido. Canto I)
El autor fue el madrileño Ricardo Bellver y Ramón, que estuvo pensionado en Roma, donde inspirado por los versos de Milton, realizó, en 1877, una primera escultura en yeso.
Representó al Ángel Caído apoyado sobre unas rocas, con las alas desplegadas y la serpiente enroscada en su cuerpo. 

Vemos, en la escultura, tres claras influencias: 
La de la escultura griega, sobre todo del Laocoonte y sus hijos


también de la escultura barroca, especialmente de la de Bernini, en cuyas obras dominan la expresividad y las líneas diagonales 



y, por último, la del Romanticismo, por la forma de transmitir los sentimientos y por su carga dramática.

El impacto de la obra fue tal, que Bellver se decidió a presentarla, al año siguiente, a la Exposición Nacional de Bellas Artes, que se celebraba en Madrid, en la que obtuvo la Primera Medalla
El rey, Alfonso XII, no se quedó impasible ante la calidad de la obra, y se prestó a sufragar los gastos de su fundición en bronce para poder presentarla a la Exposición Universal de París de 1878, tras lo cual, fue adquirida por el Estado y entró a formar parte de la colección del Museo del Prado. 
Pero el director, Benito Soriano Murillo, sugirió exponerla al aire libre, arguyendo que debía salir de las paredes del museo para poder ser contemplada por el público y que, de esa forma, se pudiera apreciar en toda su medida el efecto perseguido por el escultor. 

Se decidió, entonces, encargar un pedestal que fuera digno de una obra de tal calidad; una responsabilidad que recayó en el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón. Utilizando piedra, granito y bronce, diseñó una estructura de fuente con un gran pilón octogonal.

El monumento fue colocado sobre los terrenos en los que, en su día, estuvo la Fábrica de Porcelana de China del Buen Retiro, arrasada durante la Guerra de la Independencia Española, y fue inaugurado, en 1885, por la reina regente María Cristina de Habsburgo.

La casualidad ha hecho que la altura en metros sobre el nivel del mar a la que se encuentra la glorieta donde está situado el monumento sea de 666, el llamado Número de la Bestia.

Tras toda esta descripción cabe plantearse si ahora, que hay tantos "ángeles" que, de la noche a la mañana, caen al Caos más absoluto perdiendo sus "paraísos", no es esta escultura la más ejemplarizante.

FUENTES:
"El Ángel Caído", en Monumentamadrid [En línea] <http://www.monumentamadrid.es/AM_Monumentos5/AM_Monumentos5_WEB/index.htm#mon1.8253>
"Fuente del Ángel Caído", en Wikipedia [En línea] <http://es.wikipedia.org/wiki/Fuente_del_Ángel_Ca%C3%ADdo>
"Lucifer", en Wikipedia [En línea] <http://es.wikipedia.org/wiki/Lucifer>
REYERO, C.: "Ángel Caído, El [Bellver]", en Enciclopedia online del Museo del Prado [En línea] <https://www.museodelprado.es/enciclopedia/enciclopedia-on-line/voz/angel-caido-el-bellver/>


FUENTES DE LAS IMÁGENES:
DIESTERHEFT, Richie: "Fuente del Ángel Caído (Retiro, Madrid)", en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fuente_del_Ángel_Ca%C3%ADdo_(Retiro,_Madrid)_01.jpg>
INT3GR4TE: "ApolloAndDaphne", en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:ApolloAndDaphne.JPG>
LIVIOANDRONICO2013: "Laocoon and his sons", en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Laocoon_and_His_Sons.jpg>
THERMOS: "Ángel Caído", en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:AngelCaido.jpg>


12.10.14

MIRANDO A CHARTRES

Francisco Toledo ocupa un lugar relevante en el panorama escultórico español del siglo XX. 
Es un artista que se mueve entre la figuración y la abstracción más expresiva. Su formación con grandes maestros de la escultura, su carrera profesional, nutrida de premios, y la herencia de su obra, que es testimonio de la inspiración en las nuevas tendencias plásticas y de una visión personal de volúmenes y formas, hacen que su obra sea valorada y forme parte del patrimonio artístico de un siglo.

En algunos de sus trabajos trató temas religiosos y, en ellos, cobra tanta relevancia la interpretación formal como la simbólica. 

En el ámbito de Murcia capital, la única muestra que se conserva de esa temática religiosa es el conjunto escultórico que, a finales de los años sesenta, realiza para la fachada de la iglesia de la Residencia de Niños y Ancianos del Complejo de Espinardo.


Para esta composición, Toledo se inspira en las esculturas que ha visto en las fachadas de la Catedral de Chartres, cuando su viaje a Francia le lleva a conocer nuevas formas expresivas. 
El trabajo escultórico de Chartres lo conmueve y deja en él una huella profunda.

Plantea en Espinardo la escena del Juicio Final de la portada de la catedral francesa, mezclando diversos motivos, que componen un gran friso de incontestable fuerza.

En la portada real de Chartres, en el tímpano central, aparece un Pantocrátor, es decir, un Cristo en Majestad, rodeado por el tetramorfos, los símbolos de los cuatro evangelistas: El hombre o ángel, el águila, el león y el toro.




Toledo disuelve la composición, creando un elemento central, Cristo en Majestad encerrado en mandorla, que bendice con la mano derecha y sujeta el libro en la izquierda, al igual que aparece en el tímpano central de la portada real de Chartres.



En la mayoría de representaciones del Juicio Final, aparecen, a un lado de Cristo, los justos, y al otro, los condenados. 

Sin embargo, Toledo, en su reinterpretación particular, sitúa los evangelistas en el grupo de la derecha, y en vez de representarlos por sus símbolos, los humaniza. 



La composición formal se inspira en las figuras-columna que, en la catedral, aparecen en la base de las arquivoltas de la portada real. 




Son cuatro figuras en las que las actitudes vuelven los ojos a Chartres, aunque Toledo los filtra bajo el prisma de las nuevas corrientes artísticas de las vanguardias.

Se reconoce a cada evangelista por el símbolo que porta: San Juan, el águila, 




San Mateo, el hombre (a veces representado como un ángel), 



San Lucas, el toro,




y San Marcos, el león.






A la izquierda, aparece un grupo de ángeles; grupo que en Chartres se ve reflejado en el tímpano de la portada del transepto sur. 



Pero Toledo, los representa igualando la estética del grupo de los evangelistas.


El resultado es una reinterpretación de la escena del Juicio Final que asume sus significados e plasma las formas con una figuración estilizada, matizada en texturas y tendente, en algunos puntos, a la abstracción.


Este año, la Comunidad Autónoma ha puesto a la venta el Complejo Residencial y, con él, la iglesia, un edificio que refleja la nueva estética de la década de los sesenta. 

Las esculturas de Toledo han pasado, por tanto, a ser propiedad particular.


Su próxima inclusión en el Catálogo de Bienes Muebles, la librará, posiblemente, de su desaparición. 

Esperamos que la catalogación llegue a tiempo y el Juicio Final de Paco Toledo se salve de una destrucción a todas luces inmerecida.





FRANCISCO TOLEDO SÁNCHEZ (1928-2004)

Nace en el Cabezo de Torres, Murcia, en 1928.
A los diez años ingresa en la Sociedad Económica de Amigos del País, donde aprende técnicas artísticas con Clemente Cantos y Luis Garay.
A los trece años entra en el taller del escultor Juan González Moreno.
Más tarde trabaja con el escultor e imaginero, José Sánchez Lozano y con el también imaginero y tallista Antonio Carrión Valverde.

1945

Beca de escultura, de la Diputación Provincial de Murcia, para cursar estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid; allí recibe clases del valenciano José Capuz Mamano, y del ex­tremeño Enrique Pérez Comendador

1947

Primer Premio de Escultura para Artistas Noveles en la exposición organizada por el Ayuntamiento de Murcia.

1949

Primer Premio en la Exposición Regional.

1954

Escultura monumental en piedra, para el Pantano del Cenajo, por encargo de la Diputación Provincial de Murcia.

1957

Presenta obras en la Exposición Nacional de Bellas Artes, en la Sección de Pintura, Escultura, Grabado, y Arquitectura, en el Ministerio de Educación. 
Segunda Medalla de la Exposición Nacional.

De 1957 a 1960 realiza una serie de obras religiosas, por encargo, con destino al Principado de Asturias: para la iglesia del Orfanato Minero de Oviedo, para la iglesia del Alto de Cabruña, para la capilla de la Fundación Masaveu, para la iglesia de la Residencia de Niños de la Diputación Provincial de Oviedo y para la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, de la cual fue profesor.


Entre 1960 y 1964 se encuentra pensionado por el Ministerio de Asuntos Exteriores en la Academia de Bellas Artes de Roma, ciudad en la que descubre el expresionismo de la obra de Donatello y la obra de los contemporáneos Marini y Manzu.


Se traslada posteriormente a Francia donde contempla la escultura de la fachada de la Catedral de Chartres en la que ve que, más allá de la técnica perfecta, transmite expresión y vida. 

También le cautivaron el impresionismo y el postimpresionismo.

Consigue ingresar, como profesor interino de Modelado y Vaciado, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Oviedo.


1963

Expone una serie de obras en la Galería Michel Warren, en la calle de las Bellas Artes de Paris.

1965

Condecoración de la Bienal Internacional de Alejandría. 
Exposición individual en la Galeria Escorpio, en la vía Bavuino de Roma.

1966

Primera Medalla en la Exposición Nacional de Escultura por su obra Nióbide. 
Premio Salzillo de escultura con la obra A las tres te la daré, con la mano y con el pie.

1970

Realiza una obra religiosa para la iglesia de los Padres Franciscanos de Alcalá de Henares, en Madrid.

1973

Premio Tomás Francisco Prieto, que otorga la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

1974

Obtiene la plaza de Catedrático de Modelado y Composición de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde más tarde es nombrado Jefe de Departamento de Escultura.

1975

Expone Pequeñas esculturas de grandes escultores en la Fundación Rodríguez Acosta de Granada. 
Medalla en el Congreso FIDEM, de Cracovia (Polonia).

1977

Medalla de Plata de Escultura en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. 
Medalla en el FIDEM de Budapest.

1982

Expone obras en el Premio Cáceres de Escultura.

1984

Exposición de Contraparada 5, en Murcia. 
VI Bienal Internacional de la Diputación de Pontevedra. 
Exposición de Profesores de la Facultad de Bellas Artes de Madrid, (FLASH).

1985:  

Presenta algunas obras a la exposición Arte en Murcia, en el Museo Municipal de Madrid, y al Homenaje Nacional de la Facultad de Bellas Artes de Madrid a Antonio Machado, Federico García Lorca y Miguel Hernández.

1987

Participa en la exposición: Tierno y la Paz, Pintura, Escultura y Dibujo y Testimonios en el Planetario de Madrid y en la exposición Homenaje, Bodas de Diamante del Cubismo en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, en la Galería Zenhid.

1988

Presenta su tesis doctoral La Técnica en la Obra Escultórica.

1990

Participa en la exposición 20 Profesores de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid en la Galería Duris de Games, de Madrid.

1992

Expone en la EXPO '92 de Sevilla, en los pabellones de.Castilla-León y Murcia, y en las galerías Meca, de Murcia y Thais, en Lorca.

Hay obras suyas en el Museo de Arte Contemporáneo de Ma­drid, en el MUBAM de Murcia y en el Museo Palacio Piñares de Santander; también en la Academia de Bellas Artes de España en Roma, en el edifico de la Comunidad Autónoma de Murcia y en el de la Diputación Provincial de Oviedo, en el Ayuntamiento de Murcia, en la Universidad de Oxford, en la de Leyden (Ho­landa) y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.


Realizó varios trabajos de obra pública, entre los que destacan el dedicado al inventor del autogiro, don Juan de la Cierva Codorníu, en Murcia, el Monumento al Aviador Caído, en la Academia General del Aire de San Javier, en Murcia, el Monumento a Alfonso X El Sabio en Toledo, el de Valle-Inclán en el paseo de Recoletos de Madrid, y el del Padre Vitoria en Salamanca.


Falleció en Madrid el 17 de noviembre de 2004.



Fuentes:
MELENDRERAS GIMENO, José Luis: Escultores Murcianos del Siglo XX. Murcia: CAM y Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, 1999.
SIMSON von, Otto: La Catedral Gótica. Madrid: Alianza, 2000 (1ª Ed. 1980)
MONREAL Y TEJADA, Luis: Iconografía del Cristianismo. Barcelona: El Acantilado, 2000.

Fuentes de las imágenes de la catedral de Chartres:
"Chartres", en France-Voyage [En línea] <http://www.france-voyage.com/photos/visionner-chartres-12504.htm>
"Decoración escultórica de la catedral de Chartres" en Educastur [En línea] <http://web.educastur.princast.es/proyectos/jimena/pj_leontinaai/arte/webimarte2/WEBIMAG/GOTICO/chartesc.htm>

5.9.14

PRÓCERES SEGOVIANOS

Hasta mediados del siglo pasado, los monumentos estaban destinados a enaltecer y alabar a los que habían destacado en hechos históricos, en las artes, las letras o las ciencias. Eran honores en los que el homenajeado se revestía de dignidad y, si su hecho destacado era político, aparecía en el momento cumbre de su lucha, montando su caballo con todos los méritos colgados en el pecho o enarbolando una bandera.

Las nuevas corrientes artísticas conllevaron, en la segunda mitad del siglo, a un cambio significativo en los tributos. Ya no era requisito haber participado en una hazaña histórica o haber desarrollado una labor literaria o científica notable, sino que el mérito podía venir por otras causas.

La ciudad de Segovia ofrece tres ejemplos de lo dicho:




En la plaza de San Martín se encuentra el homenaje a Juan Bravo, un alcarreño, perteneciente a la baja nobleza, que vivió, a caballo entre los siglos XV y XVI, en Segovia.
Bravo fue, junto con Padilla y Maldonado, un comunero de los que se sublevaron contra el rey Carlos I en Castilla.
Pretendían que asumiera el trono Juana, la hija de los Reyes Católicos, al considerar al rey-emperador, que era hijo de ésta, un extraño. (Hablaba el castellano con dificultad y había traído consigo una corte de nobles y clérigos extranjeros). 
Este sentimiento, surgido primero en las élites sociales, se fue transmitiendo al pueblo llano, que liderado por los comuneros, se rebeló y luchó contra las tropas imperiales para conseguir una nueva cabeza coronada en Castilla.




Pero tras un año de rebelión, las tropas imperiales vencen en la batalla de Villalar, en abril de 1521, y ejecutan a los líderes comuneros. 
El traslado del cuerpo de Bravo hasta Segovia, estuvo acompañado de una ola de indignación que las tropas imperiales se vieron en dificultad de sofocar. Por fin, y ante el temor de que el cuerpo fuera profanado, sus restos fueron trasladados a Muñoveros, en Segovia, localidad de donde era su mujer, Catalina del Río.






En 1921, cuando se cumplían cuatrocientos años de que la cabeza de Bravo rodara por el suelo en lo que se llamó Guerra de las Comunidades, el Ayuntamiento de Segovia encargó al escultor Aniceto Marinas, una escultura para colocar en la histórica plaza de San Martín, también llamada de las Sirenas por dos esfinges que se sitúan en la escalinata.






La ubicación del monumento no estuvo exenta de polémica, provocando que intelectuales de la época de la talla de Machado y Ortega y Gasset, entre otros, redactaran un escrito de protesta, desde Madrid, ante lo que consideraban un atentado estético contra la configuración del sitio histórico. 
Sin embargo, la Academia de Bellas Artes de San Fernando dio el visto bueno al emplazamiento, y la escultura fue inaugurada, no por el rey Alfonso XIII, que sí asistió a la colocación de la primera piedra del monumento, sino por la tía de este, la infanta Isabel, conocida como La Chata.







Del hecho histórico de la Guerra de las Comunidades se publicó, en 1972, un largo romance escrito por el poeta español Luis López Álvarez. Una parte de este romance fue musicada por el grupo Nuevo Mester de Juglaría y titulada Canto de Esperanza, y ha sido acogida por los castellanistas como himno.



El Nuevo Mester de Juglaría, fue un grupo que, además, dio difusión al cancionero tradicional segoviano recuperado por la figura de Agapito Marazuela

Éste, que destacó como guitarrista y potenció el uso de la dulzaina, puso sobre papel romances, letrillas y coplas segovianas que estaban en riesgo de desaparición. Su labor fue primordial, no solo por el hecho en sí, sino porque es el ejemplo de lo que se ha dado en llamar recuperación del patrimonio inmaterial que tan importante se muestra para la pervivencia del folklore y las costumbres inmemoriales.





Sin embargo, Marazuela lo hizo cuando nada se hablaba de ese tipo de patrimonio, consciente de la importancia de dejar, a los que vinieran después, un legado que constituía parte de la esencia de sus raíces.











Agapito Marazuela falleció en 1983, a los noventa y dos años, y años más tarde, en 2002, Segovia le mostraba su agradecimiento con una escultura. 

Fue encargada al artista José María García Moro y colocada en la Plaza del Socorro, en la judería segoviana. 










La configuración de la obra nos invita a ver a Marazuela como el puente entre pasado y presente, como el artista que supo recuperar un folklore y hacerlo llegar hasta nosotros y transmitirnos la importancia de saber mantenerlo y darlo a conocer a los que vengan.













Pero el patrimonio inmaterial no se limita a música, tradiciones, artesanía, ceremonias y costumbres. La gastronomía se incorpora a él como una parte más de la adecuación del hombre al entorno. 


Y, en Segovia, no se puede dejar de hablar del que supo hacer del cochinillo asado un símbolo identitario que se conjugaba, durante los años sesenta y setenta, cuando el turismo interior se asumió como opción asequible, con la obligada visita al Acueducto.

El Mesón de Cándido, era imán de atracción para los que, además de conocer el patrimonio a la vista, quería incorporar a su experiencia esa otra parte contenida en la gastronomía. Cándido López había contraído matrimonio con la hija de la dueña del Mesón del Azoguejo, y se hizo cargo del negocio en 1931. Solo diez años después, el local era incluido en el Inventario de Monumentos Artísticos.




Ver al que fue nombrado Mesonero Mayor de Castilla romper el tostón asado con un plato, era todo un espectáculo que desembocaba en el deleite de la degustación acompañada de un clarete de la tierra.

Segovia le rindió homenaje también a Cándido, “sorprendido” justo en el momento de ejecutar, con el plato, el ceremonial que lo hizo famoso, a él y a la restauración segoviana.

La escultura está situada en una pequeña rotonda, se inauguró en 1996
y es obra de Luis Sanguino.








Bravo, Marazuela y Cándido, tres próceres que, cada uno a su manera y en su tiempo, dieron a conocer la idisiosincrasia segoviana.




PARA CONOCER LA BIOGRAFÍA DE LOS ESCULTORES:

ANICETO MARINAS:
“Aniceto Marinas García”, en Escultura Urbana [En línea]

JOSÉ MARÍA GARCÍA MORO:
“El escultor José María García Moro fallece en su casa de Segovia a los 78 años”, El Norte de Castilla, 28/01/2012 [En línea]


LUIS SANGUINO:
Luis Sanguino (Blog) [En línea]



FUENTES:


“Juan Bravo”, en Wikipedia [En línea] 

“Los comuneros. (Luis López Álvarez)”, en Wikipedia [En línea]


“La polémica estatua”, El Norte de Castilla, 22/06/2011 [En línea]

Imágenes de Juan Bravo: Wikimedia commons

“El folclorista eterno”, El Norte de Castilla, 24/02/2013 [En línea]


Mesón de Cándido [En línea]