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22.9.19

TAN BLANCO

Lanzarote es una isla que atrapa al visitante; lo abruma con su permanente contraste de tierra negra y mar azul y lo sobrecoge con la contemplación del malpaís, paisaje residual tras las erupciones en el que la lava queda petrificada dejando testimonio de lo que tuvo que ser una pesadilla.



Hasta 1730, cuando se inició un periodo de erupciones que se mantuvo durante seis años y que se vio reavivado en el siglo XIX, la isla había tenido su base económica en la actividad agrícola, sobre todo de cultivo del cereal, y ganadera, de cabras, ovejas y cerdos.
Las erupciones volcánicas arrasaron con la mayor parte de ese tipo de economía y cubrieron de magma pueblos enteros.

Lanzarote, se tuvo que reinventar; comenzó el cultivo de viñedos, favorecido por el ingenio del agricultor, que fue capaz de transformar las cenizas dejadas por las erupciones en manto protector de la humedad residual de la noche, y también de productos llegados de América, sobre todo la cochinilla, la papa y el tomate.
Además, a mediados del siglo XX, supo hacer de la necesidad virtud y puso en marcha su maquinaria de explotación turística; lo hizo de forma inteligente, respetando el paisaje y la sostenibilidad de los recursos y consiguió que la isla más diferente de las Canarias se convirtiera en objetivo para muchos viajeros que buscan en ella algo diferente y de imagen imborrable.




La intervención del artista local César Manrique en algunos puntos de la geografía lanzaroteña, concilió el respeto medioambiental con la genialidad del artista total, dejando una serie de espacios únicos y diferentes que merece la pena conocer y que han contribuido a la declaración de Lanzarote como Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993.

Uno de los primeros espacios que Manrique concibió, consciente de lo importante que es la tradición vernácula para los habitantes de un territorio, fue la Casa-Museo del Campesino






Situada en el centro de la isla, en el término municipal de San Bartolomé, esta casa-museo fue concebida para dar a conocer la arquitectura tradicional, los usos y costumbres y las diferentes técnicas artesanas que se recrean cada día en el pabellón dedicado exclusivamente a su práctica. 




En el entorno exterior se erige la escultura Fecundidad también conocida, por extensión de la denominación de la casa-museo, como Monumento al Campesino.

Su concepción en 1968, por César Manrique, traía aparejado un homenaje singular al habitante lanzaroteño, cultivador y trabajador de un tierra que aún siendo adversa para el cultivo, supo dominar y explotar para extraer de ella el sustento  vital. 


La escultura, creada en clave vanguardista, en hormigón y hierro, se erige sobre el montículo denominado Peña de Tajaste, que no fue afectado por la actividad volcánica. 












La obra se eleva quince metros sobre su base y está confeccionada con restos de tanques de agua de antiguos barcos pesqueros y diversos objetos entrelazados y compuestos de tal forma que conforman una figura humana a lomos de un animal de carga.



















La concepción de Manrique fue ejecutada por Jesús Soto, artista local que trabajó estrechamente con él en diversas intervenciones.












El blanco inmaculado con el que fue pintada, unido a su altura y posición geográfica, hace que sea todo un referente visual de la isla, además de transmitir, como un faro, su eterna referencia conceptual de homenaje al esfuerzo y el trabajo de los habitantes de este paisaje volcánico, tan adverso a veces y tan atractivo siempre.








«Vivimos tan corto espacio de tiempo sobre este planeta que cada uno de nuestros pasos debe estar encaminado a construir más y más el espacio soñado de la utopía. Construyámoslo conjuntamente: es la única manera de hacerlo posible.»
                                                                                                 CÉSAR MANRIQUE         


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CÉSAR MANRIQUE CABRERA. Artista español (Arrecife, 1919 - Teguise, 1992)

César Manrique fue un pintor, escultor y artista total lanzaroteño
Fue el mayor, junto con su hermana melliza, de cuatro hermanos. 
Su infancia transcurrió entre el Charco de San Ginés y la Caleta de Famara, lugar, éste último, decisivo en su vinculación con el patrimonio natural de la isla. La especial configuración del paisaje de Lanzarote tuvo una presencia constante y esencial en su obra, donde realizó la mayoría de sus intervenciones, que se han convertido en un potente motor de atracción turística.

Participó voluntariamente en la Guerra Civil, de la que volvió desencantado y hastiado.

Tras la contienda, ingresó en la Universidad de La Laguna, donde cursó dos años de Arquitectura Técnica.
Gracias a una beca concedida por la Capitanía General de Canarias, pudo trasladarse a Madrid e ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que se graduó como profesor de Arte y Pintura en 1945.
A principios de los años cincuenta tuvo una estancia de varios meses en París que le movió a adentrarse en el arte abstracto. Algún tiempo después, la influencia de artistas como Fautrier y Dubuffet hizo que su obra, al igual que la de otros contemporáneos como Tàpies, Lucio Muñoz o el canario Millares, se vinculara al informalismo.
Su obra se iba alejando de la realidad e investigaba las cualidades de la materia, que se convirtió en elemento esencial del lenguaje plástico al que se mantuvo fiel durante toda su carrera.
Participó, con obra abstracta, en las Bienales de Venecia de 1955 y 1960 y en la Hispanoamericana de La Habana de 1955. 

En 1964 se trasladó a Nueva York, ciudad en la que conoció de primera mano el expresionismo abstracto de Pollock y Rothko y el pop de Andy Warhol y Rauschenberg; también tuvo su primer acercamiento al arte cinético (centrado en el movimiento).
A partir de entonces comenzó a utilizar la técnica del collage, que le proporcionó nuevas posibilidades expresivas y volvió a la preocupación por el color, que se había ido diluyendo en los sesenta; introdujo, además, algunos rasgos figurativos, aunque lejos de poder definirse como una figuración en el sentido estricto del término.
Realizó tres exposiciones individuales en la galería de Catherine Viviano en los años 1966, 1967 y 1969.

Posteriormente se abrió a nuevas posibilidades expresivas incorporando materiales como telas, cartones o arpilleras y su obra se mostró regularmente en salas de España, Alemania, Bélgica y Suiza.

Volvió a Lanzarote en 1966, instalándose en Tahíche, en una casa fruto de su intervención en el paisaje conformado por la lava volcánica, que actualmente alberga la fundación que lleva su nombre. 
Abrió entonces su trabajo creativo a otras manifestaciones artísticas. Con el ideario estético Arte-Naturaleza/Naturaleza-Arte como eje principal de su obra, consiguió desarrollar el arte total, en el que pintura, escultura, murales y arquitecturas se integran en el espacio natural conformando un todo armonioso.
Consciente de la especial originalidad del paisaje insular, promovió un ambicioso proyecto creativo de intervención en el territorio, cuyo eje principal era la preservación y conservación del medio ambiente, vinculándolo a la nueva economía turística de la isla. Junto a un equipo de colaboradores, obtuvo pronto los primeros resultados con los Jameos del Agua (1966) y la Casa-Museo del Campesino (1968), a los que se fueron sumando el Restaurante El Diablo, en Timanfaya (1970), el Mirador del Río (1973), el Museo Internacional de Arte Contemporáneo, instalado en el castillo de San José (1976) y el Jardín de Cactus (1990).
Estas intervenciones fueron determinantes en la declaración de Lanzarote como Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993.

Además de sus obras en Lanzarote, ideó diferentes propuestas en otras islas canarias, así como en Ceuta y Madrid.

La vitrina destinada en su casa a los premios recibidos abruma por la cantidad y la variedad que alberga. Destacan el Premio Mundial de Ecología y Turismo (1978), la Medalla de Oro de Bellas Artes (1980) y el Premio Europa Nostra (1985).

Falleció en 1992, a los 73 años, en un lamentable accidente de tráfico, cuando abandonaba la fundación en Tahíche y se dirigía a su casa.


FUENTES

CACT LANZAROTE. MAPA. Folleto informativo.
"Casa-museo del Campesino y Monumento a la Fecundidad", VER LANZAROTE [En línea]
"César Manrique", Wikipedia [En línea]
Fundación CÉSAR MANRIQUE. Folleto informativo.
"Jesús Soto, a la sombra de César Manrique", Canarias 7 [En línea]
"Lanzarote", Wikipedia [En línea]
"Monumento al Campesino", Canari Wiki [En línea]
"10 Frases inspiradoras de César Manrique", El blog de Esther Garsan [En línea]







29.1.19

ALÍ Y NINO

Alí y Nino es una novela escrita por Kurban Said, que cuenta la historia de la república de Azerbaiyán, a principios del siglo XX hasta su toma por el ejército ruso, a través de la historia de amor entre un joven musulmán y una princesa de Georgia. La historia se desarrolla en varios escenarios: Daguestán, Shusha en Azerbaiyán, Tbilisi, la capital de Georgia y Persia.

Según nos narra el autor, Alí Khan Shirvanshir era un niño nacido en el seno de una familia noble musulmana, que fue educado en un colegio ruso.
El joven Alí se enamoró de Nino Kipiani, una princesa georgiana educada en la tradición del cristinianismo y en la cultura europea.

Tras graduarse en la escuela secundaria, Alí, con el consentimiento de su padre, le pidió matrimonio a Nino y, aunque al principio ella dudaba, consciente de las diferencias culturales que los separan, aceptó cuando Alí se comprometió a no obligarla a llevar velo ni a formar parte de un harén, aunque la celebración de la boda se fue posponiendo en el tiempo.

Sin embargo, la historia toma un giro darmático cuando Melik Nachararyan, un cristiano armenio, amigo de Alí, secuestró a Nino; en represalia, Alí lo persiguió a caballo y lo alcanzó, apuñalándolo de muerte con una daga; este hecho lo obligó a huir a Daguestán para escapar de la venganza de la familia de Nachararyan.

Después de muchos meses de búsqueda, Nino lo encontró refugiado en un pequeño pueblo de la montaña, cerca de Makhachkala, en Daguestán, donde por fin se casaron y vivieron durante unos meses disfrutando de su felicidad. 

Cuando estalló la revolución rusa, los bolcheviques retomaron Bakú, la capital de Azerbaiyán y la pareja huyó entonces a Irán (Persia); se instalaron en Teherán, donde Alí volvió a sus raíces musulmanas, en tanto que Nino se sentía infeliz en la reclusión del harén.
Con el establecimiento de la República Democrática, la pareja volvió a Azerbaiyán; allí oficiaron como embajadores culturales del nuevo país. 

Cuando el Ejército bolchevique descendió a Ganja, en Azerbaiyán, Nino huyó a Georgia con su hijo y Alí se sumó a la defensa de su país, donde murió en la batalla.

La novela fue publicada en Viena en 1937 y está considerada como la obra literaria más importante de Azerbaiyán, aunque bajo el pseudónimo de Kurban Said se esconde, a día de hoy, una identidad no desvelada.






En 2007, la artista Tamara Kvesidatze diseñó una escultura que representaba a un hombre y una mujer para el puerto de Batumi, en Georgia. La escultura, de 9 metros de altura y realizada en acero, fue instalada en 2010 con el título Man and Woman, aunque fue rebautizada como Ali y Nino, rememorando la historia de amor que nos contó Kurban Said.

Si te estás preguntando a qué se debió ese cambio, mira el siguiente video:




Las láminas de acero se entrecruzan permitiendo que ambas esculturas se fundan en una sola, tras lo que vuelven a alejarse para volver a reencontrarse más tarde en una secuencia de diez minutos, sempiterna, que narra sin palabras la historia de Alí y Nino.






TAMARA KVESIDATZE. [1968 - Tbilisi, Georgia]
Escultora, pintora y arquitecta, su obra se caracteriza por los contrastes tanto en las formas como en los materiales empleados en sus obras, en las que muestra, además, un gran interés por el movimiento.

Ha trabajado en Estados Unidos de América y para empresas suizas y francesas. 

En el año 2000 abrió el TAMARA STUDIO junto con Paata Sanaia y Zura Gugutashvili, en el que empezaron a trabajar en el estudio del movimiento incorporado a las figuras.

Tiene otras dos esculturas públicas:

Rotación, en la avenida Khimshiashvili de Batumi, Georgia [2011]
Horas, en la calle Marjanishvili de Tbilisi, Georgia [2012]

Más información sobre la artista en Google Arts & Culture


FUENTES:

"Ali and Nino", Wikipedia [En línea]
"Tamara Kvesidatze", Facebook [En línea]

FUENTES DE LAS IMÁGENES:

GIZGALASI: "First edition of Ali and Nino, published by Verlag E.P.Tal & Co in Vienna, in the German language, 1937", Wikimedia Commons [En línea]
ÁLVAREZ, R.: "Una trágica historia de amor contada en 10 minutos por un par de gigantescas estatuas", Magnet [En línea]



AGRADECIMIENTO:
A Eric Huercio por darme noticia de esta escultura.

18.11.18

EL ITINERARIO ERRÁTICO DEL OSO CORDOBÉS

La Antártida es el continente más austral de la Tierra. Su territorialidad está reclamada por siete países; entre ellos Argentina, cuya delimitación se estableció en 1942 superponiéndose con la de Chile y el Reino Unido.

En 1948 se decidió construir un nuevo puente de hormigón en la ciudad argentina de Córdoba que, salvando el río Suquía uniese las céntricas calles Jujuy y Lavalleja y, quizá por la reafirmación de esa territorialidad, se decidió bautizarlo como Puente de la Antártida Argentina. Para adornar el entorno, se le encargó una escultura al tándem artístico formado por el, sobre todo, pintor Roberto Juan Viola y el escultor Alberto Barral.



Puente Antártida Argentina. Córdoba. Argentina
El puente fue inaugurado a mediados de los cincuenta, cuando soplaban vientos de revuelta en el país. 


En septiembre de 1955 se inició, precisamente en Córdoba, la denominada Revolución Libertadora, que acabaría con el gobierno de Juan Domingo Perón.





Barral trabajando en el Parque Sarmiento.
En primer término, el boceto, cuyo diseño se atribuye a Viola
La escultura encargada para ornato del entorno del puente tenía como motivo un oso polar y, poco antes de su inauguración y cuando iba cargada en un camión hacia su destino, el capataz de las obras cayó en la cuenta de que en la Antártida no hay osos polares. Se lo hizo notar al intendente, el cual ordenó entonces que el Oso Polar fuera trasladado a otro sitio, así que el camión emprendió la marcha hacia el Parque Sarmiento, lugar donde vivía Barral y donde había dedicado nueve meses a esculpir la figura del oso.



El Oso Polar en la plaza Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield
Cuando el camión pasaba a la altura del espacio que hoy se denomina plaza de Vélez Sarsfield, fue abordado por un grupo de exaltados revolucionarios que pretendían utilizar el camión y obligaron a descargar la caja que resguardaba la escultura sin saber, obviamente, lo que contenía.





Así que el oso quedó instalado involuntariamente allí, donde el paso del tiempo se encargó de ir haciendo desaparecer las tablas que lo resguardaban y dejarlo a la vista del viandante. Fue precisamente en ese lugar donde nació un dicho popular de Córdoba: dado que por la noche el ámbito era frecuentado por mujeres que ejercían la prostitución, cuando la jornada no se les había presentado fructífera se decían entre ellas: "Vos ya no levantás ni el oso", expresión que ha quedado en el hablar coloquial para decir de alguien que no vale para nada.


El Oso Polar en el Parque Sarmiento
Posteriormente fue trasladado a la plaza Alberdi; de allí volvió a la plaza Vélez Sarsfield, a compartir de nuevo espacio con el monumento al legislador de la nación argentina; comenzado el siglo XXI fue conducido e instalado en el rosedal del Parque Sarmiento y por último, tras ser restaurado, afianzó su sitio en el entorno de la Plaza de España, delante del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa.

Estamos, por tanto, ante una obra que encierra un valor tridimensional:
Por una parte, el valor de obra producto de las bellas artes que esconde tras su cincelado la biografía de dos grandes de la época: Roberto Juan Viola y Alberto Barral. El primero, nacido en Argentina, el segundo en España. Ambos se encontraron en Córdoba donde, unidos por su gran amistad, fundieron sus talentos. Aunque la viuda de Barral reivindica la íntegra autoría de la escultura para su marido, argumentando que, ya en 1931, en el taller de los Barral en España se esculpían figuras zoomorfas entre las que figuraba el oso polar, no es descartable que la concreción del boceto surgiera de Viola o de una puesta en común de ambos artistas.
Imagen extraída del trabajo realizado por Mara Gisela Rodríguez para el Departamento de Plástica de la Facultad de Artes de la Universidad de Córdoba, titulado
El artista picapedrero. Alberto Barral
.

En la concepción original, el pez que aparece a los pies del oso era un surtidor, aunque dadas las circunstancias sobrevenidas de su errático transcurrir, se entiende que nunca brotara el agua de la frustrada fuente.


El Oso Polar en su actual ubicación, delante del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa
Por otra parte, se le puede añadir un valor histórico, vinculado a acontecimientos relevantes de la historia de Córdoba: la inauguración del puente, la Revolución Libertadora o la transformación urbanística de la ciudad.


Por último, y probablemente lo más interesante en este caso, la vinculación de la obra con los cordobeses; con esa memoria visual de la que ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog, que une a las esculturas públicas con la historia personal y particular de los ciudadanos: con su infancia, sus juegos, su juventud, su quehacer diario o sus paseos; acentuada además por las circunstancias particulares de este oso polar, que ha estado viajando constantemente por diversos enclaves de la ciudad y participando, así, de la memoria visual de los habitantes de diversos barrios y diversas épocas.




Federico Lavezzo publicó, en 2013, la novela El oso antártico, en la que a medio camino entre la realidad y la ficción narra las vicisitudes de la escultura. En una entrevista explica el significado que el oso tiene para los cordobeses:

Consulté a mucha gente sobre lo que recordaba del Oso, si sabía algo, en fin, indagaciones muy abiertas. Ahí aparecieron decenas de anécdotas, relatos populares y ciertos mitos. (...) Quizá lo que más me sorprendió fue comprobar que, para algunas personas, había más de un Oso. Eso hablaba de una omnipresencia del Oso, una existencia en dos dimensiones: la del recuerdo personal, una memoria afectiva en muchos cordobeses (recordare, en latín, quiere decir “volver a pasar por el corazón”); y por otro lado, la huella que fue dejando entre los habitantes de la ciudad a partir de los lugares donde estuvo.

Lo curioso es que, a día de hoy, el Oso sigue sin haber sido inaugurado y si se le pregunta a los cordobeses, nadie asegura que vaya a quedarse en su lugar actual; todos suponen que es un lugar provisional más del itinerario errático del oso cordobés.



ALBERTO BARRAL (Sepúlveda, Segovia, 1905-1969)
Escultor español.

Fue el menor de una familia tradicional de canteros. 
Se inició en la escultura en el taller de su hermano mayor, Emiliano, artista reconocido en España que fue, además, su primer maestro intelectual y artístico. En el taller de Emiliano y junto a sus otros dos hermanos, Martín y Pedro, formó parte de un grupo estable que trabajaba bajo la dirección del primer Barral de oficio cantero, su padre Isidro Barral Merino. Isidro y Emiliano fueron para Alberto los forjadores de su criterio escultórico.
Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.
En 1939 se exilió de España. Tras pasar por Francia y Chile, se radicó en Córdoba, Argentina, alentado por Fernando Arranz, un ceramista segoviano afincado en Buenos Aires. 
Impartió clases de modelado y labra en distintas instituciones educativas. 

Talló todo tipo de piedras y descubrió, dentro de la ornamentación de la arquitectura colonial cordobesa, el uso de la piedra esteatita, la cual no se usaba desde la época colonial.  
La mayor parte de su obra se localiza en los espacios públicos y las colecciones privadas de Córdoba.
Creó seis fuentes de agua, de las cuales cuatro se encuentran en la vía pública y dos de ellas en espacio privado. 

Según Barral, "la tarea del tallista es alumbrar lo que en la materia a labrar ya está latente".

ROBERTO JUAN VIOLA (Santa Fe, Argentina, 1907 - Buenos Aires, Argentina, 1966)
Pintor, escultor, grabador y dibujante argentino, propulsor de las artes y la cultura. 
Vivió en Córdoba y en Buenos Aires. Estudió en la Academia Provincial de Bellas Artes, donde fue alumno de Emiliano Gómez Clara. 
Ganó una beca de tres años para perfeccionarse en Europa, donde permaneció desde 1932 hasta 1935. 
Estudió con Roger Bissière, discípulo de Georges Braque, en la Academia Ranson de París. 
En 1934 realizó una exposición en el Ateneo de Madrid junto al escultor Artur Aldomà Puig. 
De regreso a la Argentina obtuvo diversos premios tanto en pintura como en escultura. 
Fue profesor de dibujo y colorido en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba, de la que llegaría a ser director. 
Fundó el Museo Municipal Genaro Pérez del que fue Director Ad Honorem durante más de una década. 
En 1958, obtuvo el primer premio en el Primer Salón IKA (Concurso anual de artes visuales contemporáneas de Córdoba) al que estuvo muy vinculado. 
Alguna de sus imágenes se acercan a las consignas planteadas por la nueva figuración, donde la obra oscila entre la figuración y la abstracción. 
Su obra es densa, fragmentada y deliberadamente incompleta; como si el pintor la realizara contagiado por la velocidad del cambio que caracteriza a la época en la que trabajó. 






FUENTES:
"Antártida", Wikipedia <https://es.wikipedia.org/wiki/Antártida>

"Puentes", Córdoba de Antaño [En línea] <http://www.cordobadeantaño.com.ar/capital/puentes#!Puentes_01>

TOLEDO, G.: "Camina sin cesar. Las diferentes historias que rodean "El Oso" de Alberto Barral", Día a día [En línea] <http://www.diaadia.com.ar/show/camina-sin-cesar-las-diferentes-historias-que-rodean-el-oso-de-alberto-barral>

BASUALDO, J.: "Córdoba de Argentina y las esculturas de Alberto Barral", Ecos Sublimes [En línea] <http://ecossublimes-arg.blogspot.com/2014/03/cordoba-de-argentina-y-las-esculturas.html>

"Plaza y monumento al Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield", Córdoba. Argentina (Página de Turismo de Córdoba) [En línea] <https://www.cordobaturismo.gov.ar/audioguia/plaza-y-monumento-al-dr-dalmacio-vélez-sarsfield-es/>

RODRÍGUEZ, E.: "La estatua que se equivocó de hemisferio", La Voz [En línea] <http://www.lavoz.com.ar/ciudad-equis/la-estatua-que-se-equivoco-de-hemisferio>

LAVEZZO, F: El oso antártico. Río Cuarto, Argentina: Cartografías, 2013.

RODRÍGUEZ, M. G.: El artista picapedrero. Alberto Barral. Facultad de Artes. Universidad de Córdoba. Febrero, 2013. [En línea] <http://www.dapcordoba.com.ar/wordpress/wp-content/uploads/2016/09/Barral-Alberto.pdf>

"Alberto Barral", Real Academia de la Historia [En línea] <http://dbe.rah.es/biografias/50495/alberto-barral>

"Roberto Viola", Arte de la Argentina [En línea] <http://www.artedelaargentina.com.ar/disciplinas/artista/pintura/roberto-viola>


FUENTES DE LAS IMÁGENES:
Puente Antártida. Archivo Municipal de Córdoba, en "Puentes", Córdoba de Antaño [En línea] <http://www.cordobadeantaño.com.ar/capital/puentes#!Puentes_01>

"Camina sin cesar. Las diferentes historias que rodean "El Oso" de Alberto Barral", Día a día [En línea] <http://staticf5b.diaadia.info/sites/default/files/file_attachments/nota_periodistica/osorosa.jpg>

"La estatua que se equivocó de hemisferio", La Voz [En línea] <http://wpc.72c72.betacdn.net/8072C72/lvi-images/sites/default/files/styles/landscape_1020_560/public/nota_periodistica/oso-chicos.jpg> <http://wpc.72c72.betacdn.net/8072C72/lvi-images/sites/default/files/styles/landscape_1020_560/public/nota_periodistica/oso1.jpg>

"Museo Emilio Caraffa. (Oso)", Mapio.net [En línea] <https://static.panoramio.com.storage.googleapis.com/photos/original/8140165.jpg>

28.10.18

¡CORRE!

Si hay algo por lo que se distinguen las esculturas es por su estabilidad; al fin y al cabo no son más que materia labrada, esculpida, modelada, fundida o tallada, que atrapan en su configuración un momento; su esencia encierra la inmovilidad como característica.
Sin embargo, quizá por la voluntad inherente al ser humano de querer hacer posible lo imposible, los artistas se valen en ocasiones de recursos para poder insuflar a sus obras la capacidad de transmitir la sensación de movimiento.

Veamos algunos ejemplos:

LOS MUSTANGS DE LAS COLINAS
Robert Glen. Irving, Texas, 1984.




Esta escultura-fuente fue realizada en 1984 por Robert Glen para la plaza Williams de la ciudad de Irving, en el estado de Texas, Estados Unidos.

En este primer caso el recurso de apoyo para la consecución del movimiento es el agua que brota en los pies de los caballos. Si la escultura estuviese apoyada en seco, probablemente el sentido del movimiento sería mucho más tenue.
Cuenta el propio Glen que durante un safari realizado en Kenia, recibió la visita de Ben Carpenter, un tejano de Irving. Al ver la obra de Glen en su taller, quedó entusiasmado con sus esculturas y comenzó a coleccionar sus bronces. Posteriormente, durante una visita de Glen a Dallas, le pidió que realizara una escultura que plasmara una manada de caballos de tamaño natural corriendo por un río. Glen eligió como modelo el mustang, una raza característica de esa zona que fue llevada a América por los españoles.
Su realización le llevó más de siete años y la instalación dos años más.
Los modelos los realizó en el Parque de Ruaha desde donde fueron llevados a Italia para ser fundidos en bronce en la Fundición Artística Mariani, en Pietrasanta. Es uno de los monumentos mayores de Texas y una de las esculturas ecuestres más grandes del mundo. 



HOMENAJE A PICASSO
Salvador García. Torremolinos, Málaga, 2004.


En el Paseo Marítimo de Torremolinos, Málaga, nos encontramos con el monumento Homenaje a Picasso, una escultura inaugurada en 2004 que reproduce en tres dimensiones y a gran  escala, una conocida obra del artista incluida en su etapa neoclásica: Dos mujeres corriendo por la playa (La carrera).

El escultor Salvador García tomó dicho cuadro como motivo para homenajear al pintor malagueño. 




Aquí es la propia composición de la escultura la que transmite el movimiento. El brazo horizontal de la figura de detrás impulsa la sensación dinámica hacia adelante, mientras que la cabeza de la figura de la izquierda cae hacia atrás prolongando la energía en la melena que queda extendida también en horizontal; las piernas trazan una secuencia en los cuatro momentos del paso que se da al correr y los brazos enlazados por las manos conforman una línea diagonal ascendente que dota de dinamismo e impulsa el movimiento hacia arriba.



El cuadro fue pintado por Picasso en junio de 1922, durante su visita a la Bretaña francesa. Fue un boceto que el artista realizó para el decorado del ballet Le train bleu, escrito por Jean Cocteau, con música de Darius Milhaud y vestuario de Chanel. Picasso le presentó el boceto al empresario y director artístico de los ballets rusos Diaghilev, quien lo hizo reproducir a escala para utilizarlo como telón de fondo. El telón mide 10,4 x 11,7 metros y fue adquirido por el museo Victoria & Albert, de Londres, en 1960; en 2010, con ocasión de la exposición Diaghilev y la Edad de Oro de los Ballets rusos 1909 - 1929, fue instalado en una de sus salas.
La obra original que sirvió de boceto se expone en el Museo Picasso de París. 


LIBERTAD
Zenos Frudakis. Filadelfia, Pensilvania, 2001.

Esta composición se encuentra en la esquina de las calles 16ª y de la Vid, en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos.




Cuenta el artista que en ella quería transmitir la idea de la lucha por la liberación, entendida ésta como el desprendimiento de aquéllo que, en un momento dado, nos ata o vincula a alguna situación no deseada.
En esta ocasión el movimiento queda expresado a través de la secuencia de las cuatro figuras, más que en la figura aislada que se escapa del muro. Desde la de la izquierda, atrapada en esa pared en la que se insertan numerosos elementos que son símbolo de lo que nos puede atar, a la de la derecha, completamente liberada, hay dos pasos que transitan por ese ir desprendiéndose y emergiendo del paramento vertical, escapando de lo que no nos hace libres.



EL CORREDOR
Costas Varotsos. Atenas, 1994.


En 1988 Costas Varotsos aceptó la invitación del compositor de música y entonces vicealcalde de Atenas, Stavros Xarhakos, para realizar una intervención escultórica en la ciudad de Atenas. 

Varotsos creó la figura de un corredor para la céntrica plaza Omonia

En ella, Varotsos plasmó un instante del movimiento,  creando una figura que marcaba la vida cotidiana a su paso por la circular plaza Omonia. La escultura, de 8 metros de altura, fue realizada con acero y vidrio y situada sobre una fuente; posteriormente fue desmontada cuando se realizaron unas obras para la construcción de una estación de metro por la zona.


En 1994, Vartotsos vuelve a realizar una escultura similar para la plaza de la Gran Escuela de Atenas, delante de la Pinacoteca Nacional y cerca del hotel Hilton. 
La peculiaridad de la obra, que ya se plasmó en el antecedente, radica en la utilización del material; el vidrio en forma de planchas es el que transmite la sensación de velocidad. 
El nuevo Corredor, de 12 metros de altura, se ha convertido en un punto de referencia espacial de la ciudad.


Foto: Alfonso Muñoz
Hemos leído en algunas páginas de la red que la escultura estuvo dedicada a Louis Spiridon, Spyros, un corredor griego que ganó la medalla de oro en la maratón celebrada en los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, en 1896. No hemos podido constatar la autenticidad de ese dato, pero lo que sí se deduce de la obra es que a la hora de abordar el encargo del vicealcalde, Varotsos recurrió a todo un emblema: el corredor como representación de los Juegos Olímpicos, de los que Grecia es cuna y origen. 

Quizá se pueda ver también en esta escultura el deseo de toda una nación de avanzar hacia un futuro que en 1994 se vislumbraba como brillante y que tras la grave crisis sufrida a partir de 2009 sufrió un frenazo en todos los aspectos de la vida del país.

En Atenas, El Corredor sigue, sin embargo, en su permanente empeño de progreso hacia el futuro. 



ROBERT GLEN
Rob nació y se crió en Nairobi, Kenia. Su vida ha estado llena de aventuras en la selva africana. Desde hace veinte años vive y trabaja en el Parque Nacional de Ruaha, Tanzania. 
Sus esculturas de bronce captan la esencia y el movimiento de los animales debido a su permanente estudio de la anatomía y su insistencia en trabajar a partir del modelo natural y no de fotografías. 

SALVADOR GARCÍA

Nacido en Utrera, Sevilla. Escultor, licenciado en Bellas Artes, catedrático de Dibujo de Enseñanza Secundaria y Académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Ha recibido numerosos premios y distinciones a lo largo de su carrera profesional. Su obra pública se encuentra, en su mayor parte, en la comunidad andaluza.


ZENOS FRUDAKIS
Nacido en Gary, Indiana, aunque de origen griego, mostró su inquietud por la escultura desde niño. Se licenció en Bellas Artes en la Universidad de Pensilvania.
En sus obras pone el énfasis en la figura y el retrato, en los que expresa fielmente  el carácter y la vitalidad del retratado. La suya es una obra dotada de carácter poético filosófico y está abordada desde la sensibilidad posmoderna. 
Ha recibido importantes premios. Es académico de la National Academy of Design y de la National Sculpture Society. 
En las últimas cuatro décadas ha creado obras monumentales en colecciones públicas y privadas, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero.

COSTAS VAROTSOS
Nacido en Atenas en 1955, vive y trabaja actualmente en Grecia. 
Se trasladó a Italia, donde estudió pintura en la Academia de Bellas Artes de Roma y comenzó los estudios de arquitectura en la Universidad de Pescara.
Volvió a Grecia, donde realizó su primera exposición. Tras su primer encargo de una obra para un espacio público, titulada El Poeta, comenzó a mostrar un interés creciente por la intervención en los espacios públicos y su relación con las obras escultóricas.
Es autor de esculturas repartidas por ciudades de Chipre, Italia, Suiza y Grecia.
En 2004 trajo a la feria ARCO su Laberinto, una obra realizada en vidrio que ha mostrado en diversos países.
La utilización de planchas de vidrio es un recurso utilizado en muchas de sus obras, un material con el que es capaz de transmitir sensaciones muy opuestas.


FUENTES:
- Robert Glen. Sculptures in bronze. (Página web del artista) [En línea] <http://www.robertglenbronzes.com>
- "Picasso en Torremolinos", Andalucía Información [En línea] 
  <https://andaluciainformacion.es/andalucia/647665/picasso-en-torremolinos/>
- "Exponen un telón de Picasso de 120 metros cuadrados en Londres", RTVE [En línea
  <http://www.rtve.es/noticias/20100805/exhiben-mayor-telon-picasso/344240.shtml>
- Salvador García (Página web del artista) [En línea] <http://salvadorgarciaescultor.com/el-escultor/>
- Zenos Frudakis (Página web del artista) [En línea] <http://www.zenosfrudakis.com>
- Costas Varotsos (Página web del artista) [En línea] <http://www.costasvarotsos.gr/index-en.html>

FUENTES DE LAS IMÁGENES:
- "The mustangs of Las Colinas", Rebubble [En línea] 
  <https://www.redbubble.com/es/people/coffeebean/works/6635718-the-mustangs-of-las-colinas>
- "Torremolinos", Mygola  [En línea] <http://www.mygola.com/torremolinos-d1005658>
- "El sur de Picasso. Referencias andaluzas" [Exposición]. Museo Picasso de Málaga [En línea
  <http://www.museopicassomalaga.org/sites/default/files/exposiciones/1_sur_picaso_655.jpg>
- Pinterest <https://www.pinterest.es/pin/469922542337995017/?lp=true>
- "The runner, 1988", Costas Varotsos (Página web del artista) [En línea] 
  <http://www.costasvarotsos.gr/images/public-works/greece/dromeas/017.jpg>
El Corredor. Imagen cedida por Alfonso Muñoz.






14.12.17

LOS BUSTOS DE PLANES

La Murcia de principios del siglo XX tuvo la fortuna de tener entre sus escultores a uno de los que llevaría las formas más allá de lo figurativo y trascendería de los límites de la provincia. Fue José Planes Peñalver un artista de esos que surgen cada mucho tiempo y cuya obra es siempre aconsejable volver a mirar.

Durante los años veinte Planes estaba en Madrid, a donde había marchado a completar su formación y, sin embargo, la distancia no fue obstáculo para que esa época fuera la del Planes escultor de obra pública en la ciudad de Murcia. 

En el espacio que media entre 1921 y 1935 dejó en los parques y plazas de la ciudad seis obras de las cuales una es un monumento dedicado al Maestro Fernández Caballero, otra una figura sedente, que se le dedicó a Pedro Jara Carrillo y las restantes son cuatro bustos destinados a honrar la memoria de cuatro ilustres.
Esos cuatro bustos fueron realizados, además, entre 1921 y 1926, es decir, en solo cinco años, y preceden a la etapa en la que su trabajo comienza a sintetizar y estilizar formas. En ellos nos centramos en esta entrada.



El busto de Frutos Baeza es el primero de los cuatro; lo esculpe, en mármol blanco, en 1921 y es colocado en el desaparecido Parque de Ruiz Hidalgo. El parecido con el homenajeado es asombroso, mostrando así, Planes, su excelente habilidad retratística. 
Cuando desapareció el parque fue trasladado, primero, a la plaza Calderón de la Barca y, posteriormente, a la plaza de la Cruz Roja, junto al edificio de la Convalecencia.

El busto desapareció a finales del siglo XX y no ha vuelto a ser encontrado; queda, del monumento original, el pedestal, en el que con tipografía de la época leemos AL POETA FRUTOS BAEZA, y al que se le volvió a dar utilidad cuando se hizo un nuevo busto en 2010, esta vez en bronce y de menor calidad estilística (Para más detalles, ver la entrada Esculturas recicladas en este mismo blog).




El segundo homenaje fue el que se le rindió, al año siguiente, en 1922, a José Selgas Carrasco, una personalidad que aunaba las facetas de escritor satírico, político y poeta. 

La escultura combina la labor de Planes, centrada en el busto y en el motivo de bronce que se superpone al pedestal, con la del marmolista Rigal. Fue colocada también en el Parque, al igual que la de Frutos Baeza. 


En 1952 fue desmontada (no sin grandes esfuerzos) y enterrada en el propio parque por tres  jóvenes que esperaban, pasados unos días, poder desenterrarla, trocearla y venderla como metal para poder subsistir. La policía consiguió dar con ellos, que revelaran el lugar donde se encontraba la obra y recuperarla. Posteriormente fue colocada en el Jardín de Floridablanca, donde permanece en la actualidad.



En 1926 se erigió un monumento al también poeta Ricardo Sánchez Madrigal

Esta obra merece todas las alabanzas a la labor de Planes, por cuanto fue capaz de plasmar en ella, solo con la labor del cincel, la claridad de los ojos del poeta. 






Al igual que los de Frutos Baeza y Selgas, el busto fue situado en el Parque de Ruiz Hidalgo y trasladado, cuando desapareció el parque, a otro lugar; en este caso al Plano de San Francisco, donde permanece desde entonces [salvando los lapsos de tiempo en los que se han hecho reformas urbanísticas en dicho entorno] aunque todavía no comprendemos por qué está colocado mirando hacia la calzada, donde poca gente puede pararse a contemplarlo, y no hacia la zona de paseo, que además le proporcionaría una orientación a mediodía, evitando con ello que los rasgos del rostro del poeta se ennegrezcan por la acción de la sombría orientación a norte.






Por último, ese mismo año, se rindió homenaje a Ricardo Codorníu y Stárico, otro grande, aunque en este caso no destacó por su labor poética, como los tres anteriores, sino por el esfuerzo realizado en favor de la repoblación forestal de Sierra Espuña, uno de los espacios naturales más importantes de la región que hoy, gracias a su labor, podemos disfrutar todos los murcianos.











A la maravillosa labor retratística del busto, se añade la delicadeza de la figura que lo acompaña en el pedestal. 
Para la descripción completa del monumento consultar la entrada El regreso del Apóstol, en este mismo blog.

La escultura no fue situada en el Parque, como las anteriores, sino a los pies del gran ficus de la Plaza de Santo Domingo, como homenaje a su labor en defensa del medio natural, por la que mereció, además, el cariñoso sobrenombre de 'El Apóstol del Árbol'.

El monumento fue restaurado en 2013 por José Planes Lastra, nieto del escultor, de los desperfectos que el paso del tiempo y el vandalismo habían dejado en él; fue entonces cuando se reubicó frente al ficus, y no a sus pies, con el fin de evitar que las raíces del árbol lo removieran de su emplazamiento. 
En 2016, el vandalismo volvió a hacer mella en la escultura que perdió de nuevo la nariz, repuesta por Planes Lastra. 

Gracias a la acertada decisión de su nuevo emplazamiento, cuando el verano pasado el gran árbol desgajó una de sus grandes ramas, la obra se salvó de ser aplastada. 


Todas estas esculturas se realizaron en un tiempo en el que se sufragaba con una cuestación popular la ejecución de la obra y en el que su inauguración suponía un auténtico acontecimiento en la ciudad. Al acto acudía toda Murcia, participando, aplaudiendo y mostrando, en ocasiones, un sentido sentimiento de afecto hacia el homenajeado, como sabemos que sucedió en el acto de inauguración del monumento a Jara Carrillo, durante el que un trabajador del periódico El Liberal, del que Jara Carrillo llegó a ser director, se acercó a la escultura y le dio un sentido abrazo en nombre de todos los cajistas del diario.

Eran otros tiempos, definitivamente. 


En la actualidad, la inauguración de un monumento de homenaje pasa prácticamente desapercibida para la gran población. Se dan cita en ella algunas autoridades y, cómo no, el artista, pero poco recuerdan estos actos a los que, como sucedía con los que mostraban las obras de Planes, conseguían congregar y aunar el sentimiento, mezcla de cariño y orgullo, de toda una ciudad.





El escultor José Planes Peñalver
A día de hoy, no muchos jóvenes saben quiénes fueron Frutos Baeza, Selgas, Sánchez Madrigal o Codorníu; ni siquiera saben quién fue José Planes. La distancia en el tiempo va diluyendo su reconocimiento; por eso, desde aquí, volvemos a reivindicar la colocación de cartelas, junto a las obras, que narren quién fue el homenajeado y cuándo, cómo y por qué se le rindió tributo. Tener obras de José Planes en los espacios públicos de la ciudad es todo un lujo para los murcianos y solamente conociendo las obras y a su artífice, podremos conseguir que sean respetadas, cuidadas y sigan siendo testimonio de la historia y el arte de nuestro pasado.





FUENTES:
“Homenaje a la memoria del ilustre poeta murciano Frutos Baeza”, Levante, 05/09/1921, p. 16.
“Ayer tarde se descubrió el monumento al apóstol del Árbol”, El Liberal, 05/10/1926, p. 1.
“Traslado de las estatuas del Parque a otros jardines de la ciudad”, Hoja del Lunes, 28/07/1952, p. 2
“Las estatuas del Parque tienen ya nuevo emplazamiento”, Línea, 29/07/1952, p. 2.
“El busto del poeta Selgas, recuperado”, La Verdad de Murcia, 30/05/1952, p. 2.

FUENTES DE LAS IMÁGENES:
Cuadernos de escultura. Itinerarios. Murcia: Concejalía de Educación, Descentralización y Participación Ciudadana. Ayuntamiento de Murcia, 1995.