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17.11.14

EL PARAÍSO PERDIDO

En la escultura pública, dentro del ámbito figurativo, es decir, de las formas que representan la realidad por contraposición a la abstracción, estamos acostumbrados a ver monumentos donde se homenajea a personajes que han destacado por uno u otro motivo, se erigen esculturas representando costumbres, tradiciones, oficios o valores universales, y los artistas contribuyen con las formas armoniosas de sus obras a hacernos más grato el paseo invitándonos, incluso, a pararnos a mirarlas y admirarlas. 
El monumento público, por tanto, suele llevar aparejada una carga de ejemplaridad, de ilustración, para todo aquel que lo contempla.

Sin embargo, a veces encontramos monumentos en los que no es tanto lo ejemplar lo que destaca en el significado de la obra, sino la obra en sí misma.

En el madrileño parque de El Retiro, en la intersección de los paseos del duque de Fernán Núñez y de la República de Cuba, se encuentra un monumento peculiar, el cual, por tantas veces que se ha comentado su particularidad, empieza a ser bien conocido por todos.

Se trata de un alto monumento, cuyo motivo está inspirado en el poema del londinense John Milton, El Paraíso Perdido; una epopeya que gira sobre el tema bíblico de la expulsión del Paraíso de Adán y Eva tras comer la manzana, símbolo de todos los males y penurias que arrastra el hombre desde el principio de su existencia. 
Tras ese episodio, Milton narra la historia de Satanás, el más bello de los ángeles, que antes de la creación del mundo encabezó una rebelión de ángeles contra Dios, lo que les supuso la expulsión del Cielo y la permanencia en el temido Caos.

El Monumento al Ángel Caído representa a ese Satanás, que antes de su caída era nombrado como Lucifer ("portador de luz"), en el momento de su descenso al Caos, dominado por un mal que, al igual que en el Paraíso, toma la forma de una serpiente.


"Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado"(J. Milton. El Paraíso Perdido. Canto I)
El autor fue el madrileño Ricardo Bellver y Ramón, que estuvo pensionado en Roma, donde inspirado por los versos de Milton, realizó, en 1877, una primera escultura en yeso.
Representó al Ángel Caído apoyado sobre unas rocas, con las alas desplegadas y la serpiente enroscada en su cuerpo. 

Vemos, en la escultura, tres claras influencias: 
La de la escultura griega, sobre todo del Laocoonte y sus hijos


también de la escultura barroca, especialmente de la de Bernini, en cuyas obras dominan la expresividad y las líneas diagonales 



y, por último, la del Romanticismo, por la forma de transmitir los sentimientos y por su carga dramática.

El impacto de la obra fue tal, que Bellver se decidió a presentarla, al año siguiente, a la Exposición Nacional de Bellas Artes, que se celebraba en Madrid, en la que obtuvo la Primera Medalla
El rey, Alfonso XII, no se quedó impasible ante la calidad de la obra, y se prestó a sufragar los gastos de su fundición en bronce para poder presentarla a la Exposición Universal de París de 1878, tras lo cual, fue adquirida por el Estado y entró a formar parte de la colección del Museo del Prado. 
Pero el director, Benito Soriano Murillo, sugirió exponerla al aire libre, arguyendo que debía salir de las paredes del museo para poder ser contemplada por el público y que, de esa forma, se pudiera apreciar en toda su medida el efecto perseguido por el escultor. 

Se decidió, entonces, encargar un pedestal que fuera digno de una obra de tal calidad; una responsabilidad que recayó en el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón. Utilizando piedra, granito y bronce, diseñó una estructura de fuente con un gran pilón octogonal.

El monumento fue colocado sobre los terrenos en los que, en su día, estuvo la Fábrica de Porcelana de China del Buen Retiro, arrasada durante la Guerra de la Independencia Española, y fue inaugurado, en 1885, por la reina regente María Cristina de Habsburgo.

La casualidad ha hecho que la altura en metros sobre el nivel del mar a la que se encuentra la glorieta donde está situado el monumento sea de 666, el llamado Número de la Bestia.

Tras toda esta descripción cabe plantearse si ahora, que hay tantos "ángeles" que, de la noche a la mañana, caen al Caos más absoluto perdiendo sus "paraísos", no es esta escultura la más ejemplarizante.

FUENTES:
"El Ángel Caído", en Monumentamadrid [En línea] <http://www.monumentamadrid.es/AM_Monumentos5/AM_Monumentos5_WEB/index.htm#mon1.8253>
"Fuente del Ángel Caído", en Wikipedia [En línea] <http://es.wikipedia.org/wiki/Fuente_del_Ángel_Ca%C3%ADdo>
"Lucifer", en Wikipedia [En línea] <http://es.wikipedia.org/wiki/Lucifer>
REYERO, C.: "Ángel Caído, El [Bellver]", en Enciclopedia online del Museo del Prado [En línea] <https://www.museodelprado.es/enciclopedia/enciclopedia-on-line/voz/angel-caido-el-bellver/>


FUENTES DE LAS IMÁGENES:
DIESTERHEFT, Richie: "Fuente del Ángel Caído (Retiro, Madrid)", en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fuente_del_Ángel_Ca%C3%ADdo_(Retiro,_Madrid)_01.jpg>
INT3GR4TE: "ApolloAndDaphne", en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:ApolloAndDaphne.JPG>
LIVIOANDRONICO2013: "Laocoon and his sons", en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Laocoon_and_His_Sons.jpg>
THERMOS: "Ángel Caído", en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:AngelCaido.jpg>


2 comentarios:

  1. Me encanta tu presentación de esa escultura. La verdad es que no la recuerdo de mis visitas a Madrid. Muchas gracias.

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  2. Mª Ángeles felicidades, exquisita la presentación de tu artículo, me gusta el apartado de influencias que nunca sabemos observar ni valorar. Ayer leí la entrevista en La Verdad y te apoyo en que tu mejor obra sea de Planes, esa u otra cualquiera.....
    Felicidades.

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