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19.12.14

TIEMPO DE ADVIENTO

El siglo XX trajo consigo una nueva focalización de los temas en la escultura pública. Si, anteriormente, los monumentos eran hitos donde poner de relieve las hazañas o proezas de determinadas personalidades, los hechos heroicos que pervivieron en la historia o la dignidad de personajes destacados por uno u otro motivo, al traspasar la mitad del siglo pasado comienza a erigirse una serie de monumentos, de esculturas urbanas, donde el tema de homenaje desciende a lo popular, a los temas identitarios de cada localidad e, incluso, a oficios y profesiones que vislumbrando el siglo XXI corrían riesgo de desaparecer.

Esparteros, encajeras, pescateros, alfareros, lecheras, agricultores, fueron ocupando con su inmovilidad sitios de la ciudad y rincones de la memoria, y dejándonos patente su existencia imprescindible en la vida cotidiana de un tiempo no tan lejano.


Entre esos oficios hay uno que permanece y reaparece, cada año, cuando el primer aire del norte se decide a hacer bajar las temperaturas hasta el punto de hacernos sacar la bufanda y los guantes del armario. 

Un día cualquiera de octubre, o de noviembre si estamos más al sur, aparecen las castañeras apostadas en los rincones más transitados de la ciudad, como auspiciadoras del invierno, invitándonos a comprar una pequeña calefacción portátil que, además, nos permite degustar uno de los frutos más exquisitos del otoño.

Bien es verdad que, algún año, el oficio no se ha dejado ver hasta bien entrada la estación, pero de lo que no hay duda es de que, en el periodo previo a la Navidad, en Adviento, las castañeras se colocan entre tenderetes de artesanías, junto a la fachada minimalista de un banco o frente a los grandes almacenes más concurridos en esas fechas y nos proporcionan un cucurucho que antaño, además, contenía noticias y carteleras, lleno de castañas recién asadas, y cuyo sabor no sabemos disociar de esa época del año.


Ya en los años sesenta hubo un artista gráfico que dignificó el oficio haciéndolo protagonista de un cuento troquelado que formó parte de la infancia de muchos españoles. Ferrándiz, el dibujante de caritas dulces, nos hizo valorar los sinsabores de ese oficio en Mariúca la castañera.



A finales de siglo, en 1999, la ONCE regaló a la ciudad de Palencia una escultura que fue colocada en la transitada Calle Mayor palentina.
Se trata de una obra pequeña, que muestra a la castañera ante el brasero, con vestidura hasta los pies, toquilla de lana y pañoleta en la cabeza.





De volúmenes rotundos, desecha el realismo detallista de las formas, centrando el foco de atracción en la actitud. En su reducido espacio, la figura permanece atenta a la rasera que sostiene en una de sus manos o, puede ser, mantiene la mirada perdida mientras piensa en cómo afrontar el día siguiente.

Lo más sorprendente nos atrapa cuando leemos la placa que aparece en el pedestal:
“LA CASTAÑERA” Autor DANIEL CALVO PÉREZ (CIEGO).

Es la obra de un artista que ha configurado los volúmenes basándose en el tacto, que ha modelado cada pliegue, cada detalle, prefigurándolo bajo las huellas de sus dedos y que, como resultado, nos ha regalado la vista con la figura de un oficio que forma parte de nuestra memoria emotiva.




Una reproducción de la escultura forma parte del denominado Museo Tiflológico, concebido por la ONCE, e inaugurado en 1992, para que los visitantes puedan tocar el arte, sin cortapisas, y apreciar con sus manos las pinceladas, las texturas y las formas de las obras expuestas; obras que forman el patrimonio cultural de la organización y que, en su mayoría, han salido de las manos de personas que,  frenadas por su condición física, demuestran que su voluntad no tiene límites.

FUENTES:
"La castañera", en Museo Tiflológico. ONCE [En línea] <museo.once.es/home.cfm?id=42&nivel=1&detallep=101>
Imagen de Mariúca la castañera en Pinterest [En línea] <www.pinterest.com/pin/389561436491008889>

2 comentarios:

  1. Muchas gracias, Mariángeles, por este nuevo artìculo. ¡Preciosa historia de Navidad! Felices fiestas y un abrazo desde Medellín, Ana

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  2. Quien diría que ha sido un invidente el autor, estoy sorprendido......
    Felices Fiestas Mª Ángeles.........

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