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2.3.13

EL FIERO GUARDIÁN DEL PARQUE



 En algunas ocasiones la fantasía, unida a la pericia profesional, da como resultado una obra única e irrepetible que perdura a través del tiempo, y a la que siempre se desea volver.


Escalinata de acceso al Park Güell
A finales del siglo XIX, Eusebi Güell adquirió unos terrenos en el extremo occidental de Barcelona, lo que se conocía como la Montaña Pelada, que unidos al ámbito de una granja vecina adquirida por el empresario, sumaba un total de quince hectáreas en las que proyectaba construir una urbanización; una alternativa empresarial del señor Güell que veía cómo la industria textil, su medio de vida, no pasaba por su mejor momento.




Para el trazado de dicha urbanización Güell recurrió, una vez más, a Antoni Gaudí, cuya desbordante imaginación prometía una solución con un alto nivel artístico y constructivo.

Paseo cubierto
Y así fue cómo, comenzando el siglo XX, se procedió a urbanizar aquellos terrenos en los que la fusión de parcelas particulares con espacios comunitarios, siempre dentro de un recinto general independiente del exterior, prometía una vida agradable y relajada a sus habitantes.

La idea principal a desarrollar por Gaudí bebía de la tradición catalana, del mito, y de sus principios católicos, consiguiendo con esta combinación un espíritu único en el que los dragones sustituyeron a los monstruos mitológicos clásicos, la vegetación autóctona fue reivindicada frente a la importación de árboles exóticos y la piedra del lugar primó sobre el mejor mármol extranjero, añadiendo además las técnicas de la tradición artesanal catalana. Tuvo también el acierto de convertir soportes y estructuras arquitectónicas en obras de carácter escultórico que fueron poblando el espacio y vertebrando los diferentes entornos.


Los pilares de soporte se integran
en el paisaje
Supo, además, el arquitecto hacer de la dificultad virtud, y los desniveles que planteaba el terreno, haciendo que la diferencia desde el punto más bajo al más alto fuera de sesenta metros, los fue resolviendo a base de senderos serpenteantes en los que se despliega un extenso programa narrativo.

Por todos es conocida la afición de Gaudí a aprovechar al máximo los recursos y a crear ingeniosas soluciones, y en el Park Güell no podía ser menos. 











La amplia explanada en la que el cuerpo serpenteante de un monstruo multicolor hace las veces de banco de reposo para el visitante, descansa sobre unas grandes columnas que conforman un espacio denominado Sala Hipóstila donde se determinaba la situación del mercado que abasteciera a la urbanización. 
Banco sobre la explanada



Sala Hipóstila

El agua de lluvia era filtrada en la explanada a través de capas de arena y guijarros y resbalaba por el interior de las columnas inferiores hasta almacenarse en una gran cisterna, ubicada bajo la Sala Hipóstila, que aseguraba el suministro de agua a la urbanización.
















Este ingenio es, sin duda, digno de admiración, pero la genialidad de Gaudí no se queda únicamente en resolver el problema: esa cisterna requería un rebosadero que aliviara el depósito en caso de ver sobrepasada su capacidad, y lo dejó a la vista de todos, a la entrada del parque, convertido en un ser draconiano e imaginario, forrado de colorido trencadís*, que da la bienvenida a los visitantes y, lo más importante, defiende con su fiereza el recinto murado del parque que quiso ser ámbito de habitación y, por razones estratégicas y económicas (solo se vendieron dos casas de las sesenta proyectadas), quedó reducido a un espacio de recreo que, a día de hoy, es identificativo de Barcelona.



Animal fantástico en la escalinata de acceso al Park Güell. En la boca tiene instalado el rebosadero de la cisterna.
*Trencadís: Técnica decorativa que consiste en la utilización de azulejos rotos (trencadís significa "roto" en castellano) que adheridos con argamasa permiten la mezcla de diversos colores así como su perfecta adaptación a cualquier superficie. El colaborador de Gaudí en esta técnica era el arquitecto catalán Josep María Jujol.


Fuentes:
Gijs van Hensbergen: Antoni Gaudí. Barcelona: Plaza & Janés Editores, S.A, 2001.

De las imágenes del banco de la explanada y del rebosadero:
Ana Mª Ferrín: "Gaudí. Dos cocodrilos, Nimes y el Parque Güell" y "Gaudí y Güell, nostalgia de Nimes", en Gaudí y más... (Blog) [En línea] <http://amf2010blog.blogspot.com.es/2012/11/gaudi-dos-cocodrilos-nimes-y-el-parque.html>


1 comentario:

  1. ¡Cuántos rincones maravillosos tiene este parque!

    Saludos!

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